San Vicente de la Barquera
Se trata de una villa declarada como conjunto histórico-artístico,
en la que destaca su casco antiguo.
La zona monumental se localiza en lo alto de la villa, en un recinto “acordonado” por los restos de las murallas que antiguamente protegían la villa. Dentro de este recinto encontramos el Castillo del Rey, una fortaleza medieval situada sobre un peñasco, convirtiéndose así en un lugar casi inexpugnable. A pocos metros de la entrada del castillo, en dirección hacia la iglesia, atravesaremos la Puerta de la Mar, para llegar a mano derecha al paseo de la muralla. Ascendiendo un poco más, pasando junto a los juzgados (edificio de obra reciente), llegamos al Palacio del Inquisidor Corro, construido en XVI, fue la casa de los Corro. Se trata de un magnifico edificio en el que destaca su fachada, actualmente es el ayuntamiento de la villa. Frente al palacio, tenemos la torre del preboste, que a lo largo de los años ha cumplido diversas funciones dentro de la villa: como propiedad del preboste o recaudador, cárcel, museo y centro de la Agencia de Desarrollo Rural. Junto a la torre, tenemos la puerta de la barrera o de Santander, que era atravesada por los peregrinos que encaminaban sus pasos hacia Santiago por el camino de la costa. A escasos metros encontramos las ruinas del Hospital de la Concepción o de los peregrinos, donde se hospedaban los peregrinos que no podían continuar viaje por motivos de salud. Se trata de un edificio del siglo XV-XVI, cuya fachada ha sido rehabilitada, quedando prácticamente nada ya de la obra original, salvo esta pared exterior. Presenta arco de entrada de medio punto y varias ventanas, así como una pequeña hornacina en la que se inserta una imagen de la Virgen.
Junto al Hospital se alza la Iglesia de Nuestra Sra. de los Ángeles, uno de los mejores ejemplos del gótico en Cantabria. Se dice que se comenzó en románico, se decoró en gótico, se vistió en barroco y se remató en renacentista. En el interior tenemos una planta de tipo salón, es decir, todas las naves a la misma altura, formando un espacio diáfano, en el que se distribuyen las capillas laterales y la más importante, en la que se encuentra el sepulcro del inquisidor Corro y sus padres. El sepulcro del inquisidor es una gran obra renacentista realizada en mármol, en la que el inquisidor se muestra recostado y leyendo un libro, lo que manifiesta una visión de la muerte más esperanzadora y natural, e incluso el rostro del Inquisidor tiene una mirada llena de paz y armonía. Esta obra de le atribuye a Juan Bautista Vázquez el Viejo. Junto a él, el sepulcro gótico de sus progenitores, el realizado en alabastro, con los bultos yacientes, sin expresión alguna, puesto que la concepción de la muerte que se tenía en aquella época era siniestra y oscura, también aparece un perro a los pies, como símbolo de la fidelidad.
En el recinto exterior de la iglesia podemos ver aún restos de la muralla y el ábside de una pequeña capilla que habría junto a la Puerta de Oviedo, o de Asturias, por la que salían los peregrinos en dirección a Santiago.
Ya fuera del casco antiguo, tenemos el convento de San Luis, construido en el siglo XV bajo el patronato de la casa de Guevara y la advocación de San Luis. De su fábrica original se conserva una gran parte de los muros, ábsides, bóvedas y los arcos góticos, fundidos con una vegetación que, espontáneamente, se adueña del edificio que sirvió de morada a Carlos V (I de España) a su llegada por primera vez a España, procedente de Flandes, para hacerse cargo de la corona en 1517. El convento albergó durante 23 días al futuro emperador y a su séquito, a causa de una enfermedad. Se cuenta que en su honor se celebró una corrida de toros en la playa, lo que actualmente es la plaza mayor de la villa.